viernes, 1 de febrero de 2013

UN POQUITO DE POR FAVOR


Vuelvo con el tema orquestil, tratando un problema que a todos nos afecta de vez en cuando -a veces, de forma preocupantemente continuada-, que no es otro que el de " la falta de respeto a los músicos ". Estás sobre el escenario tan ricamente, intentando no desafinar, que la gente se divierta y pasándolo bien con el resto de tus compañeros, cuando de repente, algo te golpea en la cabeza, y al mirar hacia el suelo buscando el proyectil en cuestión, descubres un mechero-moneda-tapón-etc que algún gilipollas con un exceso de cubatas o alguien con el cerebro seriamente inmaduro ha tenido a bien de tirarte. Esto es muy peligroso para ambas partes: para mí, si ese es mi día de especial mala suerte, puesto que me puede vaciar un ojo o romperme un diente y amargarme la vida de mala manera; para él, si me encuentra en un mal día, pues puedo tirarme del escenario y hacerle saltar todos los dientes antes de que se de cuenta de qué está pasando. No seamos imbéciles y disfrutemos de la fiesta en paz; si no te gusta un tema en cuestión, te vas a la barra a esperar el siguiente y todos tan contentos. Si no te gusta la actuación o no te gustamos nosotros, puedes irte a otro lado y dejar que las otras personas, que sí disfrutan con lo que hacemos, tengan la fiesta mayor que se merecen; y si eres tontico o simplemente hijo de puta por vocación, no pierdas la esperanza: hay muchas buenas escuelas que estarán encantadas de darte la educación que te falta.
Os contaré una pequeña anécdota: en mi etapa jevilonga, estábamos yo y mis colegas viendo la actuación de la banda que tocaba antes que nosotros, cuando un borrachuzo del público tiró una lata de cerveza prácticamente entera al escenario, la cuál pasó casi rozándole la cara al teclista ¿Os imagináis el daño que hubiera podido producir en la cara del pobre chico una lata tirada a mala leche? Aún no entiendo como nadie corrió a ostias al cabrón ese.
Como curiosidad de otras absurdidades de este tipo que se producen en el mundo musical, os diré que en los inicios del punk, se empezó una costumbre estúpida que consistía en escupir a los músicos; no está claro si fué alguna banda la que lo inició, o un público especialmente desafortunado en inventar modas, pero el hecho es que bandas como los " The Clash " o los " Sex Pistols " tuvieron que sufrir estas lluvias de esputos durante muchos de los conciertos, porque ha algunos de sus seguidores se les metió en la cabeza que para gustarte ese tipo de música y ser un punk oficial era condición "sine qua non" escupir a la banda. Por suerte, esa estupidez parece que ya forma parte del pasado. El género humano a veces te hace replantearte aquello de que somos una especie inteligente.
Volviendo al tema que nos ocupa: otra cosa que molesta especialmente -aunque muchas veces la persona en cuestión no se da cuenta de ello o lo hace de buena fe- es que alguien se ponga delante del escenario pidiéndote -más bien exigiéndote-, a grito pelado, tal o cual canción. Hemos tenido "figuras" berreando durante más de media hora delante de nuestras narices por un tema que igual ya habíamos tocado, o no nos parecía adecuado en ese momento, o lo teníamos pensado para tocarlo más tarde o, simplemente, que no llevábamos en el repertorio. Porque esa es otra: no somos "Spotify", amigos, y no sabemos todos los millones de canciones que existen el mundo musical, recordadlo ;-)
Las cosas se pueden pedir con educación y sin molestar al resto del público: puedes decírselo a alguno de mis compañeros, y ellos me lo dirán a mí en cuanto puedan; o puedes decírmelo cuando yo no esté cantando y gustosamente te atenderé. Lo que no haré jamás de los jamases es agacharme en medio de la canción que estoy interpretando para que tú me grites al oído que quieres el "PaquitoChocolatero". De eso, olvídate.
Los que nos dedicamos a esto de la música tenemos que tragar muchas cosas y encima poner nuestra mejor cara y conseguir que vosotros os divirtáis, sea cual sea nuestro estado de ánimo y nuestra situación personal; no es un trabajo fácil, o sea que haced un pequeño esfuerzo para no complicárnoslo aún más.
Os estaremos eternamente agradecidos ;-)

P.D. Entenderéis que no puedo llevar siempre puesto el "casco protector" que llevo en esta foto, ¿no? :-P

martes, 15 de enero de 2013

TENEMOS QUE HABLAR


A modo de divertimento, y si se me permite la analogía, el tema de la Independencia entre Cataluña y España viene a ser como la separación de una pareja que no se llevan bien. Pero en este caso, con algunas particularidades especiales. 


Por ejemplo, una ley injusta impide que uno de los dos cónyuges decida lo que quiere, pues sólo uno de ellos -pongamos que el marido- puede romper la pareja, y éste cree en aquello de "hasta que la muerte nos separe". La mujer tiene un buen trabajo que le permitiría vivir por su cuenta, aunque tuviera que pasarle una pequeña pensión al marido, el cuál, al parecer, no dispone de sustento suficiente para sus gastos, pero este último, por orgullo, no acepta de ninguna manera esa posibilidad, y le dice aquello tan manido de "si no eres mía no serás de nadie", amenazándola con una pistola. Aunque la mujer acude a las autoridades a denunciar los hechos, éstas hacen oídos sordos y miran hacia otro lado, pues el jefe de policía es uno de los amiguetes del marido y no quiere complicarse la vida, ya que su matrimonio tampoco pasa por sus mejores momentos.

Así, el marido obliga a la mujer a darle una buena parte de su sueldo, que él se gasta en sus vicios, mientras le grita cada vez que ésta, al quedarse sin dinero después de acarrear con todos los gastos de la casa, le pide que le devuelva algo de lo dado para comprarse unos zapatos nuevos, pues los que lleva ya tienen las suelas totalmente desgastadas.

En el tema de la educación, la mujer cree que estaría bien que sus hijos hablaran dos o tres lenguas, para no cerrarse ninguna puerta y poder acceder a cualquier oferta de empleo en un futuro, mientras que su marido considera que con el español se puede ir a todas partes y que no tienen ninguna necesidad de perder el tiempo estudiando dialectos muertos.

Últimamente, el marido anda loco de celos, pues sus amistades le han dicho que su mujer, a escondidas, hace tal o cuál cosa. A pesar de ser acusaciones falsas, él se las cree a pies juntillas, porque nunca se ha preocupado de hablar con su esposa para solucionar cualquier diferencia ocasional, ni de preguntarle por sus intereses o sus ilusiones. Además, él mismo también se encarga de despotricar sobre su esposa allá donde va, para que así nadie se ponga del lado de ella si algún día ésta se larga de casa y le abandona.

Así, si nadie le pone solución a esta sinrazón, la esposa vivirá una vida de penurias y desesperación, ante la imposibilidad de ver realizados sus sueños ni cumplidas sus aspiraciones, esclavizada por una ley injusta que no le permite ni tan siquiera pensar o hablar sobre el tema, bajo la amenaza de la violencia.

Todo el mundo debería de tener derecho a decidir su futuro y manifestarse de forma racional y pacífica. Lo demás, tan sólo es defender, de forma vehemente e irracional, una falsa democracia de apariencias.

P.D. Mis disculpas a los otros tipos de parejas posibles, por centrarme en la tradicional "hombre-mujer" ;-)

P.D.2. La imagen no es mía; la he sacado buscando en Google, y al parecer procede de "lavanguardia.com". Le he aplicado un filtro. Queda dicho ;-)